lunes, 26 de mayo de 2014

Capitulo 8

Kety se aparto rápidamente de Norman cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo
-No puedo
-¿Qué pasa?
-Norman esto no está bien, no puedo hacer esto
-¿Pero por qué no?
Kety se quedo confuso pensando mientras miraba al suelo y se ponía roja como un tomate sin poder hacer nada. Camino hasta la entrada, cogió el abrigo de Norman y delicadamente poso su mano en el pomo de la puerta y la abrió
-Vete por favor
Norman se acerco y le quito la chaqueta bruscamente, seguidamente la miro de arribo abajo y con desprecio le contesto
-Por supuesto que me voy, no pienso dejar que me pisoteen
Norman se fue enfadado y Kety se quedo hecha polvo sin saber qué hacer, que decir o cómo reaccionar.
El agua echaba vapor y cerro el grifo de la bañera, se introdujo dentro y dejo que su cuerpo se relajase, estiro su brazo y cogió su teléfono móvil, lo miro “Sofía, Sofía, Sofía” pensó, hasta que vio un mensaje que no ponía “Sofía” era el juez Marcus, ella se pregunto que querría ese viejo cascarrabias, el juez Marcus era un señor a punto de jubilarse que se había quedado en las sentencias de mandar el culpable a la hoguera, a veces había que decirle que era el año 2014 antes de comenzar algún juicio. Por eso a Kety le extraño que la citara en el centro a las nueve de la noche de hoy para hablar.
Abrió su armario y pensó y por fin se decanto por la ropa que ponerse. Cogió sus llaves, móvil, bolso y abrigo.
Llego a la plaza del centro y no estaba Marcus, así que se sentó en un banco a esperar mientras veía a una familia volver a casa después de un día de excursión
-Kety
Escucho la voz grave, ronca y potente del juez Marcus
-Juez Marcus –le extendió la mano- ¿Por qué me ha citado aquí?
-Veras Kety… ¿o señorita Kety?
-Kety, Kety –aclaro ella-
-Pues, Kety. Dentro de unos meses me jubilo, así que quiero que me puesto quede en buenas manos
-¿Y? ¿Qué ha pensado?
-Afortunadamente conozco a la persona ideal
-Eso es genial ¿pero por qué me ha citado aquí?
-Porque esa persona, Kety, eres tú
Kety se paro y se quedo quieta, inmóvil, en un estado de shock, el segundo en el día de hoy, después de Norman esto.
-Keneties… ¿te encuentras bien?
-Sí, disculpe, es que me había quedado un poco…lo siento, de veras lo siento
-No pasa nada mujer, entonces ¿acepta?
-¿Me lo podría pensar?
-Claro
-Genial
Kety le extendió la mano de nuevo y se despidió mientras caminaba rumbo a su casa iba muy despistada lo que le provoco chocar con una niña que corría y reía mientras sostenía a su muñeca en brazos
-Lo siento cielo, ¿estás bien?
La niña morena de ojos claro, asintió con fuerza
-¿Es tuya?-dijo señalando la muñeca-
-Si –dijo la pequeña muy bajito-
-¿Cómo se llama?
-Mia
-¡Qué bonito! Yo de pequeña tenía también una muñeca que llevaba a todas partes
-¿Cómo se llamaba? –pregunto la pequeña curiosa-
-Julia
-¿Por qué Julia?
-Porque tenía cara de Julia
La niña rio y giro la cabeza respuesta de unos gritos que decían “Gabi, mi niña”
-Es mi mama –dijo la antes de correr a sus brazos-
La madre se acerco a Kety
-Muchas gracias por no dejarla correr más
-Tiene un encanto de hija
-Y un terremoto
Las dos rieron menos la niña
-Bueno, adiós Julia y adiós Gabi –dijo Kety antes de irse-
Llego a su casa y cuando abrió la puerta vio a Sofía sentada en el sofá que se levanto nada mas verla
-¿Cómo has entrado? –le pregunto Kety sorprendida-
-La llave debajo del felpudo…cielo, no te vas a creer lo que te voy a contar

Kety la miro confundida.

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