Kety se
aparto rápidamente de Norman cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo
-No puedo
-¿Qué pasa?
-Norman esto
no está bien, no puedo hacer esto
-¿Pero por qué
no?
Kety se quedo
confuso pensando mientras miraba al suelo y se ponía roja como un tomate sin
poder hacer nada. Camino hasta la entrada, cogió el abrigo de Norman y
delicadamente poso su mano en el pomo de la puerta y la abrió
-Vete por
favor
Norman se
acerco y le quito la chaqueta bruscamente, seguidamente la miro de arribo abajo
y con desprecio le contesto
-Por supuesto
que me voy, no pienso dejar que me pisoteen
Norman se fue
enfadado y Kety se quedo hecha polvo sin saber qué hacer, que decir o cómo
reaccionar.
El agua
echaba vapor y cerro el grifo de la bañera, se introdujo dentro y dejo que su cuerpo
se relajase, estiro su brazo y cogió su teléfono móvil, lo miro “Sofía, Sofía, Sofía”
pensó, hasta que vio un mensaje que no ponía “Sofía” era el juez Marcus, ella
se pregunto que querría ese viejo cascarrabias, el juez Marcus era un señor a
punto de jubilarse que se había quedado en las sentencias de mandar el culpable
a la hoguera, a veces había que decirle que era el año 2014 antes de comenzar algún
juicio. Por eso a Kety le extraño que la citara en el centro a las nueve de la
noche de hoy para hablar.
Abrió su
armario y pensó y por fin se decanto por la ropa que ponerse. Cogió sus llaves,
móvil, bolso y abrigo.
Llego a la
plaza del centro y no estaba Marcus, así que se sentó en un banco a esperar
mientras veía a una familia volver a casa después de un día de excursión
-Kety
Escucho la
voz grave, ronca y potente del juez Marcus
-Juez Marcus –le
extendió la mano- ¿Por qué me ha citado aquí?
-Veras Kety…
¿o señorita Kety?
-Kety, Kety –aclaro
ella-
-Pues, Kety. Dentro
de unos meses me jubilo, así que quiero que me puesto quede en buenas manos
-¿Y? ¿Qué ha
pensado?
-Afortunadamente
conozco a la persona ideal
-Eso es
genial ¿pero por qué me ha citado aquí?
-Porque esa
persona, Kety, eres tú
Kety se paro
y se quedo quieta, inmóvil, en un estado de shock, el segundo en el día de hoy,
después de Norman esto.
-Keneties… ¿te
encuentras bien?
-Sí,
disculpe, es que me había quedado un poco…lo siento, de veras lo siento
-No pasa nada
mujer, entonces ¿acepta?
-¿Me lo podría
pensar?
-Claro
-Genial
Kety le extendió
la mano de nuevo y se despidió mientras caminaba rumbo a su casa iba muy despistada
lo que le provoco chocar con una niña que corría y reía mientras sostenía a su
muñeca en brazos
-Lo siento
cielo, ¿estás bien?
La niña
morena de ojos claro, asintió con fuerza
-¿Es
tuya?-dijo señalando la muñeca-
-Si –dijo la
pequeña muy bajito-
-¿Cómo se
llama?
-Mia
-¡Qué bonito!
Yo de pequeña tenía también una muñeca que llevaba a todas partes
-¿Cómo se
llamaba? –pregunto la pequeña curiosa-
-Julia
-¿Por qué Julia?
-Porque tenía
cara de Julia
La niña rio y
giro la cabeza respuesta de unos gritos que decían “Gabi, mi niña”
-Es mi mama –dijo
la antes de correr a sus brazos-
La madre se
acerco a Kety
-Muchas
gracias por no dejarla correr más
-Tiene un
encanto de hija
-Y un
terremoto
Las dos
rieron menos la niña
-Bueno, adiós
Julia y adiós Gabi –dijo Kety antes de irse-
Llego a su
casa y cuando abrió la puerta vio a Sofía sentada en el sofá que se levanto
nada mas verla
-¿Cómo has
entrado? –le pregunto Kety sorprendida-
-La llave
debajo del felpudo…cielo, no te vas a creer lo que te voy a contar
Kety la miro
confundida.